El calzado es la decisión más importante de tu Camino. Aquí se gana o se pierde la peregrinación: el 90% de las ampollas y los abandonos vienen de un calzado mal elegido o sin domar. Vamos a acertar.
¿Botas, zapatillas o sandalias?
- Zapatillas de trekking: la opción más equilibrada para la mayoría, en primavera-otoño y rutas mixtas de asfalto y tierra. Ligeras y frescas.
- Botas de trekking: recomendables si llevas mochila pesada, tienes tobillos delicados o harás etapas de montaña, barro o frío. Protegen el tobillo y aíslan del agua.
- Sandalias de trekking: perfectas para descansar el pie por la tarde y como recambio si te salen ampollas y quieres seguir caminando.
La talla correcta
El pie se hincha al caminar muchas horas, así que elige media o una talla más de la habitual y deja un dedo de margen en la puntera. Si te aprietan en la tienda, en el Camino serán un suplicio.
¿Gore-tex sí o no?
El gore-tex (membrana impermeable) va genial para lluvia y barro, sobre todo en Galicia o en primavera/otoño. En pleno verano y calor, un calzado más transpirable (sin membrana) puede ser más cómodo. Piensa en la época y la ruta.
Cómo domar el calzado
Ni un kilómetro con el calzado estrenado. Cómpralo semanas antes y camínalo en casa y en rutas cortas, incluso con la mochila cargada, hasta que se amolde a tu pie. Es el mejor seguro antiampollas.
Los calcetines importan (y mucho)
Olvídate del algodón: retiene el sudor y provoca roces. Usa calcetines técnicos sin costuras anti-ampollas y cámbialos si se mojan. Muchos peregrinos usan dos capas finas. Más trucos en cómo evitar las ampollas.
El calzado es una pieza más de tu equipo: tienes la lista completa en qué llevar al Camino de Santiago. ¡Buen Camino! 🐚
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