Es el pasaporte del peregrino, y sin ella no hay Compostela. La credencial te acompaña etapa a etapa, se va llenando de sellos y acaba convertida en un recuerdo precioso que enmarcarás al volver a casa. Aquí tienes todo lo que necesitas saber.
Qué es la credencial
La credencial (o «pasaporte del peregrino») es un documento personal, tipo cartilla plegable, que te acredita como peregrino. En ella vas estampando sellos que demuestran tu paso por cada lugar. Es tradición, recuerdo y requisito, todo en uno.
Para qué sirve
Tiene dos funciones: te permite alojarte en los albergues de peregrinos (te la piden al llegar) y sirve para demostrar tu recorrido y obtener la Compostela en Santiago.
Dónde conseguirla
- En las Asociaciones de Amigos del Camino de tu ciudad o país (también las envían por correo).
- En muchas parroquias y albergues del punto de inicio de tu ruta.
- En la Oficina del Peregrino de Santiago (Rúa das Carretas, 33), si empiezas un tramo desde allí.
Cuánto cuesta
Su precio es simbólico, normalmente entre 1 y 5 €. En algunas asociaciones y parroquias la entregan a cambio de un donativo.
Cómo y dónde sellarla
Puedes sellarla en albergues, iglesias, bares, cafeterías, ayuntamientos e incluso oficinas de Correos (algunas tienen matasellos especiales con imágenes de la zona). Es parte del ritual diario: llegas, pides el sello y anotas el lugar.
Cuántos sellos necesito
Durante la mayor parte del Camino basta con un sello al día. Pero en los últimos 100 km a pie (o 200 km en bici) necesitas dos sellos diarios para que te den la Compostela. Por eso conviene sellar por la mañana y por la tarde.
Si se te llena o estropea
Si se te acaban las casillas, no pasa nada: puedes pedir una segunda credencial en cualquier albergue o asociación y seguir sellando. Guárdala en una funda o bolsa con cierre para protegerla de la lluvia. Prepara el resto de tu Camino con nuestra guía para principiantes y la mochila. ¡Buen Camino! 🐚
¿Te ha servido?
Suscríbete y recibe las próximas guías del Camino directas a tu correo.
Deja una respuesta