Mi primer Camino de Santiago (2001)

MI PRIMER

CAMINO DE SANTIAGO

Corría el año 2001, cuando se presentó la ocasión que llevaba esperando tanto tiempo. A principios de año, empezé con mi preparación física, pues la psíquica ya la tenía entrenada, pues tenía muy claro lo que debía hacer. Lo que es el entrenamiento físico, no me costó mucho trabajo, ya que soy un deportista nato de toda la vida, habiendo practicado muchos deportes, como el futbol, el tenis, artes marciales, Tiro con Arco, ciclismo, carrera continua, hoy denominado Running y por último debido a mi edad adopté el de Senderismo, para cuyo fin igual me desplazaba por la Campiña y por la Sierra Morena que la tengo a unos kilómetros de mi casa.

Pues bien una vez dieron comienzo los entrenamientos, voy tratanto de fijar una fecha, también contando con las vacaciones en mi trabajo. La fecha quedó fijada para final de Agosto, y como quiera que no sabía lo que me iba a encontrar, planifiqué el montarme en un autobús en Sevilla y llegar hasta Ponferrada, para comenzar allí el Camino.

Llega el momento y tenía un ataque de nervios enorme, hacia unos días que un amigo del pueblo se entera de que voy a hacer el Camino de Santiago, hablamos y nos ponemos de acuerdo con las fechas y el recorrido. Bueno nos vamos a coger el Bus en Sevilla y después porque no cabía en los asientos, llegamos al destino, nos bajamos y lo que es la inexperiencia, fuimos hasta las Oficinas del Peregrino que estaba en la otra punta de Ponferrada, junto al Castillo, cuando podíamos haber sellado la credencial que teníamos en otro sitio mas adelante.

Comenzamos a andar para salir de Ponferrada y se nos hizo muy larga la travesía, porque cogimos por la parte más lejos, bien después de salir al fin, pasamos por Camponaraya y otras localidades hasta llegar a Cacabelos, donde al final del pueblo hay un Albergue con habitaciones dobles individuales y allí que nos fuimos, descansamos, lavamos la ropa y luego nos fuimos a Cenar, y a dormir que mañana antes de las 8 hay que salir y dejar el Albergue.

Al segundo dia y antes de llegar a Villafranca del Bierzo, me doy cuenta de que me está saliendo una ampolla en la planta del pié derecho, me paro y trato de arreglarla con la ayuda de mi amigo. Sigo adelante y llegamos hasta Vega de Valcarcel, allí tengo que ir a una farmacia y tratar de arreglarme la ampolla, al dia siguiente nos esperaba la subida con mayúsculas a OCebreiro, una cuantas horas de subida atravesando la sierra de los Ancares, bueno con bastante trabajo llegamos arriban y en el Albergue vuelta al arreglo de la ampolla.

Como te dan tantos consejos unos y otros, me dijeron que tenía que meter el pié en agua con vinagre y teníamos agua y vinagre, pero no había ningún recimpiente para meter el pié, bueno pues se me enciende una luz y como los inventos del TBO, cogí una botella de abua de dos litros y con el tapón puesto , con la navaja le hice una abertura a la botella y allí fue donde tuve el pie metido en el agua y vinagre. Bueno un poco si que se mejoró luego mi compañero de Camino Juan Maria fue a la Farmacia por unos compeed y me los puse para poder seguir caminando.

Al dia siguiente nos levantamos temprano como siempre , y desayunando en un Bar junto al Albergue, leemos un anuncio de un taxis que te subían las mochilas a O Cebreiro, lo pensamos y lo hicimos, le dimos las mochilas, pagamos lo que nos pidió y empezamos la subida a O Cebreiro, que es una autentica batalla contra los elementos, que nos encontrábamos en el Camino, piedras de todas clases, las boñigas de las vacas y buscando las señales que a veces estabn en el mismo suelo hechas de piedra, menos mal que hay muchas y están muy bien señalado el Camino, porque el monte siempre entraña el peligro de que cojas otra senda y te pierdas y los Ancares, no es ninguna broma.

Por el Camino paramos a tomar algunos alimentos para reponer fuerzas y agua, en aquellos años no había nada casi por ningún sitio para tomar algo, hoy en dia todo está lleno de Bares y tiendas por todos lados, la comida que llevábamos la habíamos comprado en Vega de Valcarcel, porque nos dijeron que debíamos de llevar algo de comer. Lo bueno de esta subida es, o son las maravillosas vistas que vas descubriendo, así como la vegetación del monte, una verdadera maravilla, bien con mucho esfuerzo pero con mucha alegría, llegamos arriba, nada mas llegar te encuentras con una palloza y enseguida la Iglesia, esa maravillosa y preciosa y coqueta Iglesia que tuve la dicha de ver por primera vez y la verdad es que me dejó totalmente impresionado. A continuación voy a insertas unas fotos y hacer un comentario sobre este maravilloso y para mi el mejor sitio que he conocido en el Camino. En el Albergue de Pefregrinos de O Cebreiro, me encontré por primera vez con unas personas que a la postre, serían mi salvación, unos cuantos jugaban a las cartas y otros están sentado tranquilamente en unos bancos, y se asustaron un poco al verme como me curaban la ampolla de mi pié.

  1. Leyenda medieval

El hecho que dio fama europea a esta localidad fue el famoso Milagro de la Eucaristía, o Leyenda del Santo Grial de Galicia. Por el año 1300 un hombre, Juan Santín, que vivía en un pueblo que distaba media legua de la iglesia de El Cebreiro, la aldea de Barxamaior, era tan devoto que no cesaba de ir a misa por la lluvia, el viento o el frío. Un día se desató una furiosa tormenta y el sacerdote de la Iglesia pensó que ningún fiel acudiría y por entrar solamente este fiel, para burlarse de él exclamó «¡Cuál viene este otro con una grande tempestad y tan fatigado a ver un poco de pan y de vino!» y dijo que su presencia «no había merecido la pena». Dios, entonces, para castigar la falta de fe y caridad del cura, cuando estaba consagrando el pan y el vino, realizó el milagro de convertir la hostia y el vino en carne y sangre.

  1. EL SANTUARIO

El Santuario de Santa María La Real, construido en el siglo IX, fue restaurado en 1962 y cuenta con un atrio en el que hay abedules, arces y serbales.
En los alrededores hubo un monasterio del que hoy sólo queda la iglesia, que disponía de un mesón-hospital para atender a los peregrinos, en funcionamiento hasta 1858. Cuenta la leyenda que en los días de niebla los monjes hacían sonar la campana para orientar a los caminantes perdidos.
El templo de Santa María La Real, fundado por el conde de Aurillac, es el monumento más antiguo de la ruta jacobea íntegramente conservado, aunque cabe señalar que la actual fachada no es la original. La iglesia, con muros muy gruesos, consta de tres naves de dieciocho metros de longitud, separadas por dos anchos pilares a cada lado, rematadas en una triple cabecera. Los ábsides son rectangulares y no tienen vanos, algo que se explica por las difíciles condiciones climáticas de la zona. En el interior alberga dos capillas, destacan una gran pila bautismal, del s. XVIII, en la que el sacramento se imponía por inmersión, una figura de la Virgen de O Cebreiro, del siglo XII, dos enterramientos antropomorfos y un relicario que fue regalado por los Reyes Católicos cuando viajaron a Galicia en 1486. La pieza guarda un grial y una patena.
Esta iglesia es uno de los monumentos más antiguos del Camino de Santiago y a ella está ligada la «leyenda del Santo Grial o del Santo Milagro «, datada alrededor del año 1300. La historia cuenta que al cura de O Cebreiro, hombre de poca fe, le resultaba increíble que en el acto eucarístico, el pan y el vino se convirtieran en carne y sangre de Cristo. Un día pronunció sus dudas en voz alta en presencia del único devoto que había ido a la iglesia, dada la fuerte nevada que estaba cayendo, cuando la hostia enrojeció y se convirtió en un trozo de carne y el vino en sangre, y la Virgen se inclinó ante el milagro. Dicen que el oficiante, al verlo, se derrumbó y murió. Como reliquias de este milagro medieval, que llegó hasta el viejo continente y Wagner se inspiró en él para componer su ópera Parsifal, se pueden contemplar unas pequeñas ampollas de vidrio, además del cáliz de plata y una patena, que datan de la segunda mitad del siglo XII, citados anteriormente.

Seguimos adelante y llegamos a Triacastela (Tres Castillos), y mi amigo dijo que iba a seguir caminando porque tenía prisa, que si la familia, bla bla bla, total que se fue yo le dije que no quería hacer una maratón del Camino y quería disfrutarlo en toda su extensión. Y como dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga” en este caso se cumplió, allí conocí y me adoptaron como miembro del grupo unos matrimonios de Alicante y con amigos y algún que otro chiquillo, que hoy doy gracias al Camino por haberme cruzado con ellos. La amistad y el cariño que brotó entre nosotros ha sido una de las cosas mas bellas que me ha ocurrido en la vida, y es que esa cosas solo pasan en El Camino de Santiago.

Fin de la primera parte.

MI PRIMER CAMINO 2ª PARTE

La vigésimo séptima jornada saliendo desde Roncesvalle, en mi caso era el quinto dia, es para una buena parte de los caminantes la primera, ya que Sarria se encuentra muy cerca de los míticos y últimos 100 kilómetros, la distancia mínima que hay que recorrer a pie para ganar la Compostela. La etapa no defrauda en absoluto ni al primerizo ni al curtido peregrino. Ofrece incontables aldeas de los Concellos de Sarria, Paradela y Portomarín, buenos ejemplos del románico, pistas vecinales asfaltadas, sendas y corredores rurales, puentes medievales y pasarelas rústicas y hasta una moderna área de descanso repleta de máquinas de vendig

Al dia siguiente salimos de Triacastela a Sarria, después del rompepiernas del camino con constantes subidas y bajadas, llegamos a Sarria, donde todavía no habían abierto el Albergue, por lo que me dispuse a almorzar en unos de los bares por allí cerca. Una vez abierto el Albergue Oficial, pues todavía no conocía los Albergues privados, que aunque te cuesten un poco más, merecen la pena, pues también te lavan la ropa, previo pago claro y no te tienes que poner a hacer la colada, necesaria siempre porque sólo hay que llevar una muda puesta y otra en la mochila, bueno pues escojo una litera junto a una ventana y pongo el baston o cayado como se quiera llamar, en la litera de arriba para deshacer la mochila y ordenar la cama con el saco de dormir, pues en la mayoría de los Albergues no hay sábanas ni mantas, hice mi colada, tendí la ropa y cuando llego donde la litera, había dos muchachas extranjeras y me preguntan si estaba ocupada la de arriba, yo en un compromiso que me ví le dije que podían disponer de ella y como eran extranjeras no les expliqué que yo roncaba bastante. Bueno pues al dia siguiente, ellas salieron antes y yo las alcancé por el Camino, al verme me reconocieron y se echaron a reir haciéndome gestos de que yo había roncado mucho, les pedí perdón y continué mi camino riéndome y un poco sonrojado. En esta ciudad de Sarria, bastante grande por cierto, estuve dando un paseo por la tarde y en una plaza habían puesto un escenario y allí estaban ensayando la prueba de micros unas bandas de música gallega, la cual me encanta, ya que tiene mucha percusión y como percusionista que soy me gusta ver y escuchar esos grupos, con temas de Luarna -Lubre .y Hevia y otros mas, lo cierto es que pasé una tarde estupenda sin pensarlo.

Despues de la cena nos quedamos en la puerta del Albergue fumando unos cigarrillos y charlando con mi nueva familia de acogida, aun no teníamos la suficiente confianza para estar siempre juntos, ya que ellos tenían su rollo, pues eran 11 personas en total y yo el jugador numero 12, y era cuestión de dejarles su espacio a cada uno. Bueno pues cual es mi sorpresa, que escucho decir mi nombre por detrás mia y al volverme me encuentro un amigo de un pueblo vecino, y no es posible que a mil kilómetros de casa, pasen estas cosas, bueno en El Camino puede pasar de todo, y allí que nos ponemos a charlar y contarnos nuestras peripecias. No se vayan a creer que la dichosa ampolla había dejado de molestarme, ahí estaba y cada vez se iba poniendo peor.

La próxima etapa de 22, 4 kilometros hasta Portomarín también fue un rompepiernas igual, constantes subidas y bajadas por esos caminos y bosques, yo iba en solitario, ya que mis amigos salían antes que yo, y como no tenía prisa ya los cogía siempre por el Camino, antes de llegar a Portomarin a eso de media mañana, nos paramos a comer un bocadillo y descansar un poco, bueno entramos en un bar y yo siempre pido un bocadillo de tortilla con chorizo y a todos se les antojó lo mismo, así que la cocinera del bar dijo que casi no le quedaban huevos después de servirnos a todos. Bueno tengo que decir que en este mismo Bar, hice parada en los tres caminos que siguieron al primero, me gustó el servicio y el género.

Antes de llegar a Portomarin, hay que atravesar un puente larguísimo que cruza el Rio Miño y una presa que hicieron para almacenar aguas que se perdían, y se ven restos del pueblo que quedó sumergido por las aguas, y como quiera que allí existía un templo……….
http://static.consumer.es/caminodesantiago/camino-frances/26/imgs/san-nicolas-de-portomarin.jpg

San Nicolás de Portomarín

Templo fortaleza construido en el siglo XIII que perteneció a la Orden de San Juan de Jerusalén y fue reedificado piedra por piedra en el lugar actual debido a la construcción del embalse de Belesar. Consta de una nave con cinco tramos de bóveda de crucería y de cañón apuntado y las torres presentan remate almenado.

La verdad que te pones a pensar en el trabajo que hubieron de realizar esas personas que consiguieron tan enorme proeza, y contemplar el Tempo en la Plaza del Pueblo donde está ubicado y entrar en esas bóvedas de crucería, y parece que estés en la época del Siglo XII. Digno de visitar. Pues bien siguiendo con la aventura, en el Albergue no había sitio, pues los extranjeros salen a caminar de madrugada para llegar los primeros y coger los mejores aposentos. Nos metieron en un Colegio en otro tiempo que estaba habilitado con literas y aseos. Vuelta a lavar la ropa y a tomar una merienda y hacer tiempo para la cena. En un bar de la Plaza que estaba lleno de peregrinos, cuando yo entré con mis amigos nos miraban y se reian todos, me decían el peregrino del Chemis Lacoste que era el Campeón de los ronquidos. Había fiesta en el pueblo pero nosotros nos retiramos pronto a descansar porque lo que es dormir nada de nada, debido al jolgorio de la fiesta.

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MI PRIMER CAMINO DE SANTIAGO 3ª PARTE

La etapa está fraccionada por la sierra de Ligonde, que a su vez divide las cuencas de los ríos Miño y Ulloa y los Concellos de Portomarín y Monterroso. Aunque el comienzo es prometedor y obsequia con un apacible ascenso por el monte San Antonio, el resto se embriaga junto a carreteras modestas, provinciales e incluso nacionales. Sin embargo amenizan el viaje buenos ejemplos de iglesias románicas, incluida la posibilidad de desviarse hasta Vilar de Donas para visitar la de San Salvador, antiguos hospitales de peregrinos y el valioso crucero de Lameiros

Despues de haber dormido poco nos levantamos temprano porque hay que coger sitio para el aseo y salir antes de las 8 de la mañana del Albergue, fuimos a desayunar en uno de los bares contiguos al Albergue y yo iba sólo pues ellos ya habían salido como siempre, y antes de llegar al Bar, me encuentro un billete de 500 pesetas de las de entonces, al cogerlo del suelo se me fue la mochila, que pesaba lo suyo, y casi que me caigo, pero de lo contento que estaba no me hubiese importado, pues bien una vez desayunado y fumado el cigarrito, me pongo en marcha y se atraviesa el pueblo, desembocando en el campo ya y me encuentro con un puente-pasarela, como en las películas de la selva, para atravesar el Rio Miño, una estampa preciosa. El destino era Palas de Rei. Etapa de 25 kilometros y ya solo faltaban 68 kilometros para la meta Santiago de Compostela.

Nada mas salir viene una subida de muy señor mio, pero bueno hay que tener en cuenta que todo el Camino es igual, subidas, bajadas, más subidas y mas bajadas, que éstas son más peligrosas por lo accidentado de los caminos llenos de piedras y matojos, hay un dicho que “sarna con gusto no pica”, pues eso nos pasa a los peregrinos de Santiago, no nos pica, al contrario echamos mano de nuestra capacidad de sufrimiento y seguimos caminando.

Allá por el km. 16,medio kilómetro más abajo, a mano derecha, se encuentra Os Lameiros, con el pazo y la capilla de San Marcos. A doscientos metros, junto al Camino, se alza el célebre crucero de Lameiros. Es de doble cara y fue colocado en 1670. En un lado está representada la imagen de Cristo y en la otra la Virgen de los Dolores. En la base podemos distinguir unas tenazas, una corona de espinas y una calavera, referentes al calvario de Jesús 

Pronto llegamos a Palas de Rei, ya íbamos todos juntos, o sea los de Alicante y el de Huelva. Vuelta a empezar, lavar la ropa, descansas y pasear, también tego que decir que en los pueblos donde había Misa por las tardes, yo acudía a la Eucaristía para darle gracias a Dios por guiar mis pasos. Luego todos juntos nos fuimos a cenar a un Bar, pues también existía la opción de comprar alimentos y hacerte la cena en el Albergue, pero como eramos tantos no compensaba, no es lo mismo como hice en Caminos sucesivos que iba sólo o con mi amigo Jesus uno de los de Alicante que ya seguimos la marcha en años sucesivos.

Además de ser la etapa más larga de Galicia luce un perfil quebrado, de los conocidos vulgarmente como rompepiernas, que la convierte en un verdadero reto. El itinerario traspasa los límites de Lugo para entrar en A Coruña por la aldea de O Coto; visita Leboreiro y la pulpera Melide, donde enlaza el Camino Primitivo, y continúa por un sinfín de toboganes y escenarios mágicos como el del río Catasol hasta Ribadixo da Baixo y Arzúa, donde a su vez conecta el Camino del Norte.

La próxima etapa va desde Palas de Rei hasta Arzúa, pero nosotros nos que damos en el albergue de Ribadiso de Abaixo que es un albergue rural un kilometro antes de llegar a Arzúa, tiene un entorno precioso y lo atraviesa un riachuelo con el agua helada lo cual me sirvió a mi para meter los pies, cansados y con las ampollas al máximo. Una vez instalados en los dormitorios, preciosos y muy de campo, literas de madera, paredes de piedras y bastante amplio y limpio. Con el companaje que habíamos comprado en Melide, nos preparamos una fugaz cena.

Bien, pues tengo que contar lo sucedido durante el trayecto de Palas a Ribadiso, cuando llegamos a Melide, ciudad del pulpo, que está a 15 kilometros de Palas, y ya va siendo la horas de parar a tomar algo, pues bien, ellos salían antes que yo como siempre y cuando llegué a Melide, estaban esperándome en la Pulpería de Ezequiel, famosa donde las haya, y allí dimos cuenta de unos platos de Pulpo a Feira y unos vinos, fueron unos momentos fantásticos, como todos los del Camino.

Llegamos a Ribadiso de Abaixo y nos preparamos para descansar y dio la casualidad que había un peregrino ATS y estaba curando las ampollas a los peregrinos y allá que fui yo y al verme la mia, me dijo que no se atrevía a tocar. Acto seguido Jesus llamó a un Taxi y me llevaron a Urgencias, donde al verme me dijeron que tenían que mandarme a un Hospital y se me acabó al Camino, pues no veian que estaba en codiciones de seguir, así que me hicieron una cura de urgencia y me lo vendaron con la recomendación de no hacer trayectos largos. Al dia siguiente se ma había puesto un poco mejor y continuamos hacia Santiago. Que iba a hacer lo último es renunciar, así que con mis sufrimientos continuamos.

Aquí en este albergue, pasó una cosa muy graciosa, estábamos todos juntos en el dormitorio, y a medianoche me despierto y veo que estoy solo y los demás, donde están? Pues bien se habían nido a otro sitio porque no les dejaba dormir con mis ronquidos, lo que al dia siguiente no parabamos de reírnos cuando lo contaban mis amigos.

Quedaban dos etapas, la próxima era de Ribadiso hasta OPedrouzo, a 20 kilometros de distancia y la etapa no era muy mala.

Entre Arzúa y la catedral de Santiago median casi 40 kilómetros y lo más lógico y prudente es dividir el tramo en dos jornadas haciendo parada y fonda en Santa Irene u O Pedrouzo. El Concello de Arzúa cede el testigo al de O Pino en un trayecto cómodo, con pendientes más fáciles y por pistas siempre cercanas a la N-547.

En esta etapa por ser la última, ya te entra la tristeza de que esto se acaba y la melancolía y alegría de haber llegado casi al destino bendito, pues como siempre preparamos la colada, secamos la ropa y fuimos a cenar una vez habíamos descansado.

Bueno en este albergue mis amigos se fueron a la otra punta de los dormitorios y yo me quedo solo en otro ala, donde llegar posteriormente dos extranjeros y ocupan las camas junto a la mia, no saben la que se armó con mis ronquidos los extranjeros que no podían dormir y me decían que cambiara de emisora, y dejara de roncar, bueno al dia siguiente los extranjeros contándolo a mis amigos y no parabamos de reírnos. Las Cosas del Camino.

El caminar se torna sereno, quizás por miedo a terminar y no saber o no querer qué hacer después. Sobre pistas de hojarasca, entre las últimas manchas de eucaliptos y robles, llegan las últimas aldeas de O Pino. El municipio de Santiago aguarda en un alto, junto al aeropuerto, y conduce al peregrino por la parroquia de Sabugueira. Desde la atalaya del Monte do Gozo se obtiene la primera panorámica de Santiago de Compostela y da comienzo un recorrido urbano que concluye a los pies de la fachada barroca de la catedral. El Obradoiro es el fin y el comienzo.

El caminar se torna sereno, quizás por miedo a terminar y no saber o no querer qué hacer después. Sobre pistas de hojarasca, entre las últimas manchas de eucaliptos y robles, llegan las últimas aldeas de O Pino. El municipio de Santiago aguarda en un alto, junto al aeropuerto, y conduce al peregrino por la parroquia de Sabugueira. Desde la atalaya del Monte do Gozo se obtiene la primera panorámica de Santiago de Compostela y da comienzo un recorrido urbano que concluye a los pies de la fachada barroca de la catedral. El Obradoiro es el fin y el comienzo.

Bueno, pues comienza la última etapa de otros 20 kilometros, y en esta etapa nos pasa una cosa muy graciosa, el dia anterior en un Super que había junto al albergue compramos companaje para desayunar por el Camino, bien lo metimos en un frigorífico que había allí y desayunamos en un Bar de al lado y nos pusimos en marcha, cuando llegó la hora de tomar el bocadillo, nos paramos en el campo y nos dispusimos a sacar las viandas para comer y cual no fue la sorpresa que ninguno de nosotros habíamos cogido los alimentos, así que empezamos a reírnos por no llorar. Continuamos pasando por Lavacolla (donde se lavaban los peregrinos en la Edad Media para llegar un poco aseados a Santiago) hasta el Monte de Gozo, con unas vistas de Santiago inigualables y desde donde se ven las torres de la Catedral, ya solo faltaban cinco kilómetros, y atravesar toda la Ciudad, que vas bajando todo el tiempo y bastante pronunciada, me acuerdo que mi amiga Mandy, iba de espalda, porque tenía muy cargadas las rodillas, cosa curiosa por lo visto le iba bien, y debo decir que las bajadas que te encuentras en el Camino, sobre todo la que llega a Ribadixio es mortal, bueno y fuimos pasando por el Palacio de Congresos, la Puerta del Camino, San Lázaro, Rua de Fontiñas, Concheiros,Rua das Casas Reais, Plaza de Cervantes, Rua de Acibechería, Plaza de la Inmaculada (donde me hospedo cuando voy a Santiago, que son dos veces todos los años como mínimo) Monasterio de San Martin Pinario y por fin el túnel que te lleva a la maravillosa y emblematica Plaza del Obradorio, bueno no se puede figurar nadie que no lo haya hecho, el vuelco que te da el corazón y la emoción que te entra cuando llegas de peregrino con la mochila en la espalda y te pones en el Centro de la Plaza a mirar la Catedral, yo que he ido muchas veces de turista, cada vez que entro en esa bendita plaza, siento un cosquilleo pero no es lo mismo que cuando llegas de peregrino, porque has llegado a la Meta de tu Camino y a la vez te invade una tristeza grande porque se ha terminado la aventura, pero feliz, muy feliz por haber cumplido una ilusión que tenía desde pequeño, cuando yo miraba al cielo estrellado, buscando siempre el Caminito de Santiago.

FIN

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Una respuesta a “Mi primer Camino de Santiago (2001)”

  1. Al leer esto he recordado cada una de las etapas y he vuelto a ver en mi imaginación los lugares descritos. Lógicamente me ha gustado leerlo de nuevo y le agradezco a mi hija Carmen esta publicación. La cual recomiendo al que se sienta peregrino del Camino De Santiago o tenga pensado hacerlo en cualquier momento de su vida que le eche un ratito y más o menos se figure lo que se puede encontrar en ese bendito e inigualable Camino De Santiago o de las Estrellas. Un saludo de un viejo peregrino ah! Y procurar hacerlo sin prisas para disfrutarlo plenamente. Merece la pena.

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El peregrino de Santiago