Cómo evitar las ampollas en el Camino (lo que de verdad funciona)

Grupo de peregrinos caminando por una senda boscosa del Camino

Las ampollas son el enemigo número uno del peregrino. La buena noticia: casi siempre se pueden evitar.

Antes de salir

  • Doma tu calzado semanas antes. Nunca lo estrenes en el Camino.
  • Invierte en calcetines técnicos sin costuras. Olvida el algodón.

Cada mañana

  • Aplica vaselina en pies y dedos para reducir el rozamiento.
  • Lleva los calcetines siempre secos: cambia a media etapa si hace falta.

Si ya ha salido

El truco clásico: pasar una aguja con hilo a través de la ampolla y dejar el hilo dentro para que drene sin abrirse del todo. Limpia, seca y cubre con apósito específico.

Tus pies son tu vehículo. Cuídalos como tal.

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El peregrino de Santiago