Nuestro Camino no empieza en Sarria ni en Saint-Jean-Pied-de-Port. Empieza mucho antes, en Bollullos Par del Condado, el día que la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Cautivo decide que toca volver a calzarse las botas y caminar juntos hacia Santiago.
Y ahí está la primera lección del Camino: nadie llega solo.
Una hermandad que camina
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Bollullos del Condado (Huelva) tiene raíces hondas —una devoción con siglos de historia en el pueblo— y, como tantas hermandades del sur, hace mucho que entendió que la fe también se vive con los pies. Reunirse, ponerse en marcha y compartir kilómetros es otra forma de caminar juntos: más larga, más callada y, a su manera, igual de honda.
Lo hacemos cada dos años, y la ruta va rotando: unas veces el Francés, otras el Inglés, otras el Portugués… Así el Camino nunca se repite y siempre hay una primera vez para alguien.
Mi Camino Inglés (2024)
A mí me tocó el Camino Inglés, en agosto de 2024: desde Ferrol, entre eucaliptos, nieblas y esas rías verdes que solo entiende quien las ha pisado. Pocos días, sí, pero suficientes para dejarse la piel y encontrarse con uno mismo.

Y cuando por fin apareció la Catedral, con todos los nuestros allí, esa emoción no se cuenta: se vive y se reza. Llegar a Santiago con tu hermandad, después de tantos kilómetros, tiene un peso distinto.
Cuando una hermandad organiza el Camino, no va de excursión
Va de convivencia: de los desayunos a deshora, de las conversaciones que solo salen cuando llevas tres horas andando, de cuidar al que se queda atrás y celebrar juntos cada flecha amarilla. Salimos como hermandad y llegamos como familia.
Y este año hay cita: en agosto hacemos el Camino Francés. Otra ruta, los mismos de siempre y, seguro, nuevas historias que contar.
Por qué peregrinar con tu hermandad merece la pena
- No caminas solo. Los días duros —ampollas, lluvia, cuestas— se llevan mejor con los tuyos al lado.
- La logística la lleva el grupo. Etapas, alojamiento y avituallamiento se organizan entre todos: tú solo te ocupas de andar.
- El sentido es doble. A la aventura del Camino se le suma la fe y el vínculo de la hermandad.
- Se crea comunidad. Lo que se comparte en el Camino se queda para siempre.
¿Te animas a hacer el Camino con tu hermandad?
Si perteneces a una hermandad, una peña o una asociación y estás pensando en organizar vuestro Camino, te decimos una cosa: hacedlo. No hace falta ser un atleta ni tener experiencia. Hace falta ganas, buenas botas y gente con la que compartirlo.
En El Peregrino de Santiago te ayudamos a prepararlo: elige tu ruta, repasa qué llevar en la mochila y, si quieres una mano con la organización del grupo, escríbenos.
Buen Camino. Y que la flecha amarilla os lleve a todos de vuelta a casa. 🐚
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