EL CAMINO DE SANTIAGO.
No se trata esta entrada de dar una explicación acerca lo que es el Camino de Santiago, ni descriptivamente ni en clave religiosa; para todo eso creo que hay otras páginas y libros que lo explican perfectamente.
Quiero centrarme en hablar de mi propia experiencia; y no es que hable de algo reciente ya que realicé esta peregrinación en los veranos de 2001,2003,2004 y 2006, por eso puedo hablar con perspectiva, desde la distancia, de lo que este Camino representó para mí.
Comencé el Camino, con motivo de una promesa, tras haber sufrido un accidente de atropello de un coche cuando iba en bicicleta, y alguien puso la mano para salvarme y debido a mis creencias y mi fé, prometi que si me curaba y quedaba en condiciones físicamente realizaría El Camino de Santiago, y cumpliría así también un sueño desde muy joven. Como quiera que iba sanando y empecé con los entrenamientos diarios, fui aumentando el tiempo de andar y el peso de la mochila que debía llevar, previamente me informé de todo a través de Internet y algunos libros que compré.
Aconsejo a todo el que se disponga a hacer El Camino, que debe prepararse bien en todos los sentidos, tanto física como psíquicamente, pues vais a tener mucho tiempo para perdido por esos bosques y montes, reflexionar y encontrarte a ti mismo y también debes `planteartelo como una aventura o excursión con la que poder ver bellos paisajes, conocer a alguna gente y disfrutar del aire libre, así como mantener el cuerpo físicamente en forma. Al final de mi recorrido, el Camino me había dado todo eso y mucho más , había aprendido a valorar las cosas sencillas, había dejado aparcado las tecnologías y comodidades de nuestra casa, nuestro sillón, nuestra cama, nuestra tele, bueno pues de todo eso tienes que no acordarte y centrarte en en los momentos que viviras día a dia.
No significa que tuviera una revelación mística mientras lo transitaba (quien sabe, lo mismo sí) pero sí que me llenó de energía vital en un momento delicado en lo personal.
El camino físico es uno, el que recorres junto con tus compañeros de peregrinación (hay muchos otros aunque el más conocido y transitado es el llamado “camino francés”) pero hay otro, el camino espiritual o camino interior, que es personal y único en cada peregrino, el cual puede tener o no connotaciones religiosas, todo ello depende de la persona que lo vive y sobre todo de como lo vive. Yo puedo decir que me cambió la vida y aprendí a valorar las cosas por pequeñas que sean.
Cuando me preguntan sobre esta experiencia, siempre contesto que para mí el Camino fue como vivir una pequeña vida dentro de mi vida.
- Tiene un principio y un final, sea donde sea que comiences y dondequiera que lo acabes; Santiago de Compostela o Finisterre, quizás sea el final del camino físico pero no del espiritual, que te acompañará durante tu vuelta a casa y muy probablemente el resto de tu vida.
- Conoces a gente con la que te vas encontrando, con unos puede que apenas hables, con otros empatizas más y estás durante un tiempo a su lado; son personas con las que ríes, con las que compartes el dolor al caminar, con las que intercambias vivencias y conocimientos… , luego, indefectiblemente, antes o después, hay que despedirse, o quizás tan sólo sea un hasta luego en el mejor de los casos, has de separarte para poder seguir tu propio camino …y ellos continuar con el suyo.
- Hay días buenos y otros no tan buenos, llenos de dolores, lluvias que te atrapan durante el trayecto y te empapan. Ampollas que surgen en tus pies (normalmente en los primeros días hasta que su piel se adapta a las caminatas y a tus botas). Esto produce incomodidad y dolor pero también te hace percibir más tu cuerpo, posibilitándose quizás un aumento de la consciencia de ti mismo al estar atento a él, a lo que te comunica en cada momento. Lo sientes, le escuchas y atiendes con mayor atención porque es más que nunca tu medio de locomoción y cada día lo has de cuidar al máximo, reponerlo, relajarlo y curarlo tras la etapa para estar lo mejor posible a la mañana siguiente, al comienzo del nuevo día.
- Es una forma de meditar en movimiento, tantas horas al dia andando, durante tantos días te dan la oportunidad de repasar tu vida mentalmente y de tener una nueva perspectiva sobre ella al no estar físicamente donde sueles estar a diario; pudiéndose aclarar tus dudas, oxigenarse tu mente y poner luz sobre puntos oscuros o temas enquistados.
EL CAMINO DE SANTIAGO.
No se trata esta entrada de dar una explicación acerca lo que es el Camino de Santiago, ni descriptivamente ni en clave religiosa; para todo eso creo que hay otras páginas y libros que lo explican perfectamente.
Quiero centrarme en hablar de mi propia experiencia; y no es que hable de algo reciente ya que realicé esta peregrinación en los veranos de 2001,2003,2004 y 2006, por eso puedo hablar con perspectiva, desde la distancia, de lo que este Camino representó para mí.
Comencé el Camino, con motivo de una promesa, tras haber sufrido un accidente de atropello de un coche cuando iba en bicicleta, y alguien puso la mano para salvarme y debido a mis creencias y mi fé, prometi que si me curaba y quedaba en condiciones físicamente realizaría El Camino de Santiago, y cumpliría así también un sueño desde muy joven. Como quiera que iba sanando y empecé con los entrenamientos diarios, fui aumentando el tiempo de andar y el peso de la mochila que debía llevar, previamente me informé de todo a través de Internet y algunos libros que compré.
Aconsejo a todo el que se disponga a hacer El Camino, que debe prepararse bien en todos los sentidos, tanto física como psíquicamente, pues vais a tener mucho tiempo para perdido por esos bosques y montes, reflexionar y encontrarte a ti mismo y también debes `planteartelo como una aventura o excursión con la que poder ver bellos paisajes, conocer a alguna gente y disfrutar del aire libre, así como mantener el cuerpo físicamente en forma. Al final de mi recorrido, el Camino me había dado todo eso y mucho más , había aprendido a valorar las cosas sencillas, había dejado aparcado las tecnologías y comodidades de nuestra casa, nuestro sillón, nuestra cama, nuestra tele, bueno pues de todo eso tienes que no acordarte y centrarte en en los momentos que viviras día a dia.
No significa que tuviera una revelación mística mientras lo transitaba (quien sabe, lo mismo sí) pero sí que me llenó de energía vital en un momento delicado en lo personal.
El camino físico es uno, el que recorres junto con tus compañeros de peregrinación (hay muchos otros aunque el más conocido y transitado es el llamado “camino francés”) pero hay otro, el camino espiritual o camino interior, que es personal y único en cada peregrino, el cual puede tener o no connotaciones religiosas, todo ello depende de la persona que lo vive y sobre todo de como lo vive. Yo puedo decir que me cambió la vida y aprendí a valorar las cosas por pequeñas que sean.
Cuando me preguntan sobre esta experiencia, siempre contesto que para mí el Camino fue como vivir una pequeña vida dentro de mi vida.
- Tiene un principio y un final, sea donde sea que comiences y dondequiera que lo acabes; Santiago de Compostela o Finisterre, quizás sea el final del camino físico pero no del espiritual, que te acompañará durante tu vuelta a casa y muy probablemente el resto de tu vida.
- Conoces a gente con la que te vas encontrando, con unos puede que apenas hables, con otros empatizas más y estás durante un tiempo a su lado; son personas con las que ríes, con las que compartes el dolor al caminar, con las que intercambias vivencias y conocimientos… , luego, indefectiblemente, antes o después, hay que despedirse, o quizás tan sólo sea un hasta luego en el mejor de los casos, has de separarte para poder seguir tu propio camino …y ellos continuar con el suyo.
- Hay días buenos y otros no tan buenos, llenos de dolores, lluvias que te atrapan durante el trayecto y te empapan. Ampollas que surgen en tus pies (normalmente en los primeros días hasta que su piel se adapta a las caminatas y a tus botas). Esto produce incomodidad y dolor pero también te hace percibir más tu cuerpo, posibilitándose quizás un aumento de la consciencia de ti mismo al estar atento a él, a lo que te comunica en cada momento. Lo sientes, le escuchas y atiendes con mayor atención porque es más que nunca tu medio de locomoción y cada día lo has de cuidar al máximo, reponerlo, relajarlo y curarlo tras la etapa para estar lo mejor posible a la mañana siguiente, al comienzo del nuevo día.
- Es una forma de meditar en movimiento, tantas horas al dia andando, durante tantos días te dan la oportunidad de repasar tu vida mentalmente y de tener una nueva perspectiva sobre ella al no estar físicamente donde sueles estar a diario; pudiéndose aclarar tus dudas, oxigenarse tu mente y poner luz sobre puntos oscuros o temas enquistados.
A continuación, algunas recomendaciones personales que estimo importantes a la hora aprovechar al máximo el Camino desde el punto de vista de nuestra consciencia interior:
- Los peregrinos experimentados sugieren que el Camino se haga o bien solo o con alguien que conozcas durante la peregrinación. Entiendo que es porque si traes a tu grupo de amigos o conocidos desde casa, sería como crear una burbuja impermeable a vuestro alrededor, un desplazar tu vida cotidiana al Camino, con lo que no te puedes empapar y contagiar tanto de él. Personalmente opino que esta recomendación es válida para cualquier otro viaje.
- Supongo que hoy en día que el teléfono móvil se usa en todas partes también abundará entre los peregrinos. Yo personalmente lo llevaría conmigo por motivos de seguridad y comodidad, … pero lo mantendría apagado para mejorar mi concentración durante las caminatas y la comunicación con los demás peregrinos mientras estoy en los albergues donde se pernocta; encendiéndolo puntualmente ciertos días para que las personas más cercanas sepan por donde ando y que sigo bien. Usar la mensajería instantánea constantemente sería como crear, en cierto sentido, la burbuja impermeable de la que hablaba antes. Al final habría recorrido el camino físico (aunque sin ver gran parte del paisaje) pero no tanto el espiritual.
- Recomiendo que se realicen 2 o más semanas seguidas (si es que no tienes tiempo para la peregrinación completa que duraría casi 1 mes) a partir de las cuales el caminante se imbuye plenamente en el sentido del camino. No temas a priori comprobar que realizarás etapas diarias de 25 a 30 km, son relativamente fáciles de recorrer en 6 y o 7 horas a ritmo cómodo cuando te habitúas a hacerlas (tras 5 o 6 días andando tu cuerpo se adaptará a la nueva situación) Los beneficios de realizar deporte regularmente son bien conocidos, con el paso de los días aumentará tu masa muscular y fondo físico.
Finalmente decir, como no, que si tenéis la oportunidad de vivir esta peregrinación (o cualquiera otra, si es que el norte de España dista mucho de tu lugar de residencia) puede ser un medio tan válido como otro cualquiera para meditar, para sentir tu cuerpo y tu mente, para vivir en el presente, en el ahora, para poder desconectar realmente del mundo frenético y estresante durante al menos unos días …y quien sabe si de poder “despertar”
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