¡BUEN CAMINO PERERINO!
! Mis reflexiones sobre el camino de Santiago
¡BUEN CAMINO! ¡Ultreia! ¡Qué maravillosa frase! Desear a otros que su andadura, su experiencia, su ruta, sea buena. Y deseársela a todo el mundo, la mayoría de ellos desconocidos. Y la réplica por parte de los otros… ¡buen camino!, todos apuntando en la misma dirección: la catedral de Santiago.
Este es el saludo de los peregrinos a Compostela. Acabo de terminar mi semana de caminante a Santiago, y todavía estoy impresionado de la magia de esta experiencia (que espero me dure lo máximo posible), experiencia que todo el mundo debería tener al menos una vez en la vida
Si hay alguna sensación que tenga ahora, o algunas de ellas, son el orgullo de haber alcanzado la meta, pues como prueba física ha sido un gran reto y una dificultad importante que solventar., a pesar de mi edad. Pero es que el Camino no tiene edad, siempre y cuando se goce de un buen estado de salud y buena forma física, lo cual es imprescindible.
Siento plenitud al haber tomado contacto con las cosas importantes (la mayoría de las veces las pequeñas cosas), y a que hoy siento muy pocas ganas de tener y muchas de ser. Te da tiempo a todo, porque en el Camino el tiempo no cuenta, como no cuenta la Televisión, ni el reloj ni nada de eso de lo que no podemos prescindir cotidianamente en nuestras vidas. El Camino, o mejor dicho no es el Camino es TU Camino, te sirve para muchas cosas
He vivido 11 días con lo justo, y paradójicamente, cuanto menos he tenido y más he compartido, más plena ha sido mi vida. Justo lo contrario del día a día en el que estamos inmersos habitualmente. ¿cómo nos permitimos estar tan engañados en nuestras vidas? El camino es una experiencia que puede ser enfocada desde muchos puntos de vista: el reto, la superación personal, el reencuentro con uno mismo, lo espiritual, lo religioso, el compartir con amigos y seres queridos, lo lúdico, la aventura, el conocimiento de otros… Pero lo que está claro es que es una manera de contactar con lo que tú decides, completamente distinta de lo habitual, pues nadie te regala nada, y lo que consigue es fruto del esfuerzo personal. No es cómodo, pero como dice Vicens Olivé, la libertad se encuentra más allá del área de seguridad. Y en el camino, y por encima de todo, uno se puede sentir muy libre. Todo lo que te rodea genera una atmósfera de convivencia, de disfrute de la naturaleza, apreciando el viento, los sonidos o un trago de agua fresca como si fuera un extraordinario regalo del universo.
LA MOCHILA EN EL CAMINO DE SANTIAGO
Prestaciones de la mochila.
La mochila que utilices durante el Camino de Santiago ha de ser muy cómoda, pues pasarás muchas horas con ella, lógicamente debe ser una mochila con fijación en las caderas y en el pecho para que vaya mas sujeta.
Debe ser anatómica, es decir, que se adapte por completo a la forma de tu espalda, y con sujeción a las caderas, no a la cintura. De este modo, podrás descargar de vez en cuando los hombros y apoyar la mochila en las caderas.
Mejor que tenga bolsillos laterales y diferentes compartimentos para sacar y guardar con más facilidad las cosas.
- Qué llevar en la mochila.
Según la época del año en la que hagas el Camino, llevarás unas cosas u otras. Pero, a modo general:
– Ropa para cambiarte una vez terminada la etapa.
– Calzado de descanso, sandalias, zapatillas ligeras que no abulten mucho.
– Botiquín con alguna pomada para las rozaduras, agujas, hijo, betadine o mercromina para las ampollas.
– Utensilios de aseo, y una navaja, imprescindible y un saco de dormir que no sea muy grande.
-Unas chanclas de goma para la ducha y alfileres para secar la ropa
– Documentos personales y un teléfono móvil.
Coloca los elementos más pesados cerca de la espalda y el saco sitúalo en el fondo de la mochila, para que amortigue todo lo demás.
Los artículos de más uso y poco volumen deben ir en los bolsillos laterales, y la documentación y las guías en un bolsillo superior o cierre.
Es aconsejable llevar en bolsas de plástico y de colores los utensilios que guarden alguna relación entre sí.
- El peso adecuado.
La mochila siempre debe estar equilibrada en cuanto a la distribución del peso. Si puedes, pésala antes de salir y retira lo que sea prescindible.
Hay que establecer un límite de peso; lo ideal sería como máximo el 10% de nuestro peso. Se aconseja 6/7 kilogramos en el caso de las mujeres 7/8 kilogramos en el de los hombres.
No la cargues demasiado; la mayoría de los problemas relacionados con los pies, la espalda y los hombros vienen derivados de una mochila muy pesada.
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